Historias

Samuel Romero Pereira



Samu es filipino, pero cuando descubrió que su madre se prostituía, huyó de casa siendo sólo era un crío. Fue acogido por una familia gaditana, parientes lejanos de su madre. Apreció mucho toda la ayuda que su "padrino" (tal como él lo llamaba) le dio y, cuando éste cayó enfermo, hizo cursos para ser él quien se encargara de sus cuidados. Cuando su padrino murió, decidió que seguiría dedicándose a ello y se metió a trabajar como conductor de ambulancias en Sevilla, para así poder ir en ayuda de cualquiera que lo necesitara.




Pelo negro, largo y liso (aunque suele llenarse el pelo de trenzas). Ojos marrones oscuro, casi negro. Tez morena. Un piercing en la mejilla izquierda, un pequeño dilata en la oreja izquierda, junto con un tatuaje de una carabela. Ojos rasgados. Perilla de chivo. Su brazo derecho es casi negro de piel, efecto de conducir. Tiene una cicatriz en la ceja izquierda que hace que algunos le llamen Scar.

Cuando vivía en Cádiz le gustaba practicar submarinismo y otros deportes acuáticos. Trabajaba de socorrista en la playa en verano. Odia el pescado, aunque debe reconocer que le encanta el sushi bien preparado. Adora la comida italiana, aunque no le hace precisamente ningún asco a la comida española (en especial, el jamón le encanta). Le pierden los dulces, pero no tolera los snacks salados (la sal le produce tos) ni el picante (tiene un estomago de pajarito muy sensible). No fuma, ni si quiera tabaco, pero sí es algo bebedor.

Suele pasar largos períodos de inapetencia, tan sólo pausados de vez en cuando por un instinto libertino que desahoga perdiéndose por las calles. A esto se le suma un fuerte miedo al compromiso. Es por ello que las escasas “relaciones” medianamente estables que ha tenido nunca llegaron a nada serio y terminaron perdiéndose.

Es amable, pero suele mantenerse algo frío y distante. Cuando está a gusto, es bastante risueño y bromista, así como algo alocado y juguetón.

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